El diseño hotelero como motor de la evolución del interiorismo en otros sectores

En los últimos años, el sector del hospitality se ha convertido en un referente para otras industrias que buscan diferenciarse a través del diseño y la experiencia. El interiorismo de hoteles de lujo ha marcado un antes y un después en la manera de concebir los espacios, influyendo directamente en ámbitos como el retail o las oficinas, donde la experiencia del usuario ha pasado a ocupar un lugar central.

Esta transformación responde a un cambio de enfoque claro. Tal y como destacó Jesús Vecilla en nuestro podcast: “hay otras industrias como el retail o el mundo de las oficinas que están un poco copiando al sector hotelero”. La razón es evidente: estos sectores han entendido que el diseño no es solo una cuestión estética, sino una herramienta estratégica capaz de mejorar resultados empresariales. “Van mucho más al diseño, van mucho más a la experiencia del cliente”, siguiendo el camino que el hospitality ha trazado durante años.

El interiorismo contract, tradicionalmente ligado a hoteles, ha ampliado su influencia hacia otros entornos donde el usuario también busca sentirse cuidado, inspirado y cómodo. En este contexto, el mercado hotelero se posiciona como referencia, tal y como explicó Jesús: “yo creo que el mercado del hospitality está siendo el motor en eso y otros mercados lo están copiando y están teniendo muy buenos resultados empresariales”. El denominador común es claro: cuidar la experiencia más allá del producto o servicio básico.

Este enfoque experiencial ya no se limita al alojamiento. Hoy se diseña pensando “no solo la experiencia del cliente en el alojamiento, sino la experiencia del cliente también en el trabajo, la experiencia del cliente en el retail y en otros sectores”. Oficinas que priorizan el bienestar, tiendas que apelan a las emociones o espacios híbridos que combinan trabajo y ocio son ejemplos directos de esta influencia.

Paralelamente, tal y como comentó Laura Huerta: “El sector del diseño ha experimentado una evolución exponencial en los últimos 10 años”. Esta evolución no se circunscribe únicamente a los proyectos de interiorismo hotelero, sino que ha permeado en la vida cotidiana de las personas. El diseño ha dejado de ser algo aspiracional o vinculado exclusivamente al viaje para convertirse en parte del día a día.

La pandemia actuó como un acelerador de este cambio. “Todo el mundo ve esa parte interior y eso que antes hacías más en los viajes, pues lo empezaste a incorporar en tu hábitat”. Los hogares comenzaron a integrar conceptos propios del hospitality, buscando replicar sensaciones asociadas al confort, la calma o el bienestar.

Esta nueva sensibilidad responde a una necesidad emocional. El diseño aporta “esa belleza estética, ese confort, esas sensaciones”, consolidándose como un elemento clave en la calidad de vida. La experiencia deja de ser puntual y se extiende a todos los ámbitos.

Hoy, el diseño acompaña tanto a los viajes como a la rutina diaria. “No solo la parte de viaje, sino también la de las experiencias, tanto laborales como incluso en tu vivienda”. Una evolución que confirma que el interiorismo ya no es solo espacio, sino vivencia.

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