El equilibrio en el diseño hotelero: Lujo en los detalles y eficiencia en el espacio

En el tercer episodio de Espacios que hablan, Laura Huerta, Directora de Interiorismo de U Interior Design, y Pablo Gironés, experto en marketing con foco en diseño industrial, profundizan en uno de los aspectos más complejos del diseño hotelero:

El equilibrio entre lujo y eficiencia en los espacios.

En esta conversación, Pablo Gironés ofrece una visión profesional sobre cómo las distintas áreas de un hotel de lujo manejan los recursos, los materiales y las inversiones, logrando un balance entre lo que se ve y lo que se vive.

En los hoteles de cinco estrellas, el lujo se nota en los pequeños detalles, aunque las habitaciones suelen ser donde se contiene más en términos de inversión: «El budget que tienes es muchísimo mayor que el que tendrías en un hotel de 4 estrellas, pero al final es lo mismo», explica, sugiriendo que la diferencia entre hoteles de alta gama no radica tanto en lo que se ofrece, sino en cómo se presenta.

El diseño de estos espacios sigue una lógica estratégica. Las zonas comunes, como el lobby, son los lugares donde los hoteles de lujo suelen “echar el resto”. Al ser las áreas más visibles y transitadas, es allí donde se concentran las piezas más exclusivas y los elementos de mayor calidad, elevando la primera impresión que los huéspedes tienen al entrar. «Son pocas piezas realmente,» dice Pablo Gironés, refiriéndose al mobiliario del lobby, «pero son muy buenas y son de marca.» Esta inversión en la calidad visual y funcional de las zonas comunes establece un tono de lujo desde el primer momento.

La disminución gradual de la calidad

Uno de los puntos clave es que a medida que uno se adentra en el hotel, en especial en las habitaciones, la calidad tiende a bajar un poco, aunque siempre manteniendo un estándar adecuado. En muchos hoteles, hay una gran atención al detalle en áreas como el lobby o las zonas nobles, pero en el comedor o las habitaciones, los materiales y el mobiliario, aunque cuidados, son menos costosos o espectaculares.

Esto responde a una lógica de uso: mientras que las habitaciones son espacios privados donde los huéspedes pasan menos tiempo, las zonas públicas tienen un impacto visual mayor. «En las habitaciones baja todavía un escaloncito más» menciona Pablo Gironés, apuntando que las inversiones más significativas se hacen en los espacios donde se espera causar una impresión más duradera.

La eficiencia en el diseño de habitaciones

Por otro lado, el diseño de las habitaciones responde a una necesidad de balancear calidad y coste. Esto implica que el huésped no requiere el mismo nivel de lujo en su habitación que el que espera en áreas comunes. Aquí es donde los diseñadores tienen más margen para contener costos, invirtiendo en detalles funcionales, pero sin los mismos elementos de alto valor que pueden encontrarse en el lobby o zonas más visibles.

Sin embargo, esto no significa que las habitaciones sean desatendidas; al contrario, en hoteles de lujo, las habitaciones siempre se cuidan bastante, pero los diseñadores encuentran formas de optimizar el presupuesto sin comprometer la comodidad: «Una silla cuesta mucho, la repercusión es muy grande», añade Pablo Gironés refiriéndose a cómo una pequeña pieza de mobiliario puede tener un gran impacto en los costos generales cuando se multiplican por el número total de habitaciones.

El arte de equilibrar espacios

Al concentrar la inversión en las zonas más visibles y contener los gastos en las habitaciones, los hoteles logran crear una experiencia que se siente lujosa sin necesidad de derrochar en cada detalle. Este equilibrio es clave en el diseño de cualquier espacio de lujo:

Saber dónde invertir para maximizar el impacto y dónde optimizar para mantener la funcionalidad sin comprometer la calidad. 

Te invitamos a ver el fragmento de esta conversación aquí.

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