Ganar sin esperarlo: así vivimos el Premio al Mejor Diseño Original en Casa Decor por Sunset Biscuit

Hay premios que reconocen un resultado y premios que resumen todo un proceso. El Premio al Mejor Diseño Original conseguido por Sunset Biscuit en Casa Decor fue una mezcla de ambas cosas: un reconocimiento al diseño final, pero también al esfuerzo, la intuición, el riesgo y el trabajo en equipo que hicieron posible uno de los elementos más memorables del espacio “Ibiza´s Soul”.

El momento de los premios se vivió con sorpresa absoluta. Aunque desde la organización y desde los propios visitantes llegaba un feedback muy positivo sobre el suelo, nadie lo daba por hecho. La frase resume bien el estado de ánimo del equipo: “nunca pensamos que íbamos a ganar ningún premio”. En proyectos de interiorismo de este nivel, especialmente cuando se trabaja con poco tiempo y muchas exigencias técnicas, el foco suele estar más en llegar bien que en imaginar un reconocimiento.

Por eso, cuando llegó el premio, la reacción fue tan espontánea. Como expresaron Laura Huerta, Antonio Guillamón y Laura Pérez en nuestro podcast “Espacios que Hablan“: No me lo creía”. La escena tenía algo de incredulidad compartida: miradas entre el equipo, sorpresa, risas y esa sensación de estar viviendo algo que todavía cuesta procesar. “Pero somos nosotros”, recordaban, como si el anuncio necesitara unos segundos para volverse real.

El reconocimiento tenía un valor especial porque premiaba una pieza profundamente ligada a la identidad del proyecto. Sunset Biscuit no era un elemento decorativo aislado, sino la síntesis de muchas decisiones: la inspiración en el atardecer de Ibiza, la selección cromática, la forma orgánica, la sostenibilidad real y el uso de materiales que normalmente podrían quedar fuera de los circuitos más convencionales del lujo.

En el ámbito del interiorismo de hoteles de lujo, este tipo de propuestas muestran una dirección interesante: el diseño no busca solo perfección o pulcritud, sino carácter. La belleza puede aparecer en lo irregular, en lo inesperado, en materiales que se resignifican y que, gracias a una mirada creativa, se convierten en protagonistas. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Sunset Biscuit.

El premio también fue una confirmación emocional para todo el equipo. “Fue un honor recibir el premio”, se decía, especialmente teniendo alrededor a profesionales y compañeros de altísimo nivel. Pero la emoción no venía solo del reconocimiento externo, sino de saber que aquello que había requerido “tanto tiempo, tanto mimo” y tanta identidad propia había conectado con el jurado y con el público.

Después llegó la parte más humana: escribir al resto del equipo, compartir la noticia y sentir “el calor de la empresa” ante el reconocimiento. Esa dimensión interna también forma parte del éxito de un estudio de interiorismo especializado en proyectos hoteleros. Porque detrás de una pieza premiada hay horas de trabajo, conversaciones, dudas, decisiones rápidas y una confianza colectiva en que la idea podía funcionar.

El resultado fue, como se decía, “una experiencia maravillosa en todos los sentidos”. Un premio que no solo celebra un diseño original, sino una forma de entender el interiorismo: con sensibilidad, precisión técnica y una apuesta clara por crear espacios que permanezcan en la memoria.

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