La decisión firme de fabricar alfombras en Europa, lejos de ser solo una cuestión logística o de calidad, es una elección que está profundamente ligada a las convicciones personales y experiencias que marcaron la trayectoria de Jerónimo Maciá, el fundador de Veo Veo. De ello hablamos en el último episodio de Espacios que Hablan, el videopodcast producido por U Interior Design.
Durante la conversación, Jerónimo compartió una anécdota reveladora que lo llevó a tomar una postura definitiva sobre la producción fuera de Europa. En sus palabras: “Pues como os decía antes, a lo largo de esta vida de ya más de 30 años lo hemos intentado. Yo, si queréis, os cuento anécdotas. Por ejemplo, en Turquía…”
Narró una visita a unos talleres en Turquía que, lejos de parecer fábricas, eran instalaciones precarias donde trabajaban niñas y niños en condiciones alarmantes. Aunque el uso de menores en la fabricación de alfombras ha tenido una justificación histórica, relacionada con técnicas de anudado tradicional, el impacto ético de presenciarlo fue determinante.
“Aquí hago un inciso porque, a veces, como todo en el mundo cambia… ¿por qué los niños se utilizan en la fabricación de alfombras? Eso viene de las alfombras de dote. Cuando se hacían con nudo manual, si el dedo es más pequeñito el nudo es más denso y es de mejor calidad. Entonces, si podían ser dedos de niña, que son más pequeñitos, mejor que de niño.”
La historia tomó un giro aún más crudo cuando relató una escena vivida con el supuesto encargado de aquellos talleres: “La persona que venía con nosotros era el típico turco grandote, gordo y con bigote. Iba fumando un habano. Fuimos a ver sus talleres… eran chiringuitos. Veo que ese señor le roza con la colilla del habano la mano a uno de los niños. Pensé: tranquilízate, Jerónimo, será un accidente. Pero cinco pasos más allá hace lo mismo otra vez.”
Aquel gesto, más que un accidente, fue una señal clara de poder y de dominio sobre las personas que trabajaban allí. La reacción de Jerónimo fue inmediata: “Me giré y al que venía conmigo y le dije: ‘Mira Diego, yo me voy al hotel. Yo con esto no quiero participar’. Y desde ahí tuve muy claro que nunca iba a hacer alfombras ahí, hasta que las condiciones de trabajo no mejoraran.”
Esta experiencia no solo marcó un punto de inflexión en su carrera, sino que le ayudó a tomar una de las decisiones más firmes de la filosofía Veo Veo: producir de forma ética, local y con respeto absoluto por las personas involucradas en cada etapa.
El testimonio de Jerónimo Maciá es un recordatorio de que el diseño, más allá de lo visual, tiene también una dimensión humana y moral. Optar por fabricar en Europa no es una postura cómoda, sino una declaración de principios. Es elegir calidad, sí, pero también dignidad, transparencia y responsabilidad.
📺 Mira este fragmento y el episodio completo en nuestro canal de YouTube y descubre más historias que hay detrás del diseño con valores.
📲 Sigue a Espacios que Hablan y a Veo Veo en redes sociales para no perderte los próximos episodios.
Jerónimo Maciá:
Alfombras Veo Veo:
U interior Desing: